miércoles, 21 de septiembre de 2011

Hace falta todo, y al final resulta que siempre es lo mismo.

Si hay algo que logré entender hoy, es que no se pueden forzar las relaciones. Y es algo en lo que yo soy una experta, una profesional.
Cuando una persona no tiene interés en vos, va a hacertelo saber conciente o inconcientemente, pero va a hacerlo. Asique no te esfuerces en justificarlo cuando no te responde un mensaje, cuando no te habla por días o cuando la última vez que te dijo de hacer algo juntos fue hace 2 semanas. Son cosas injustificables... Y es notorio que simplemente, no te quiere.
Pero intentamos hacer oidos sordos y ojos ciegos(? a estas cosas, solo porque estamos encaprichados en tener a alguien al lado nuestro. Y acá aparezco yo en la historia denuevo con mi estúpido síndrome de casamiento (como dice una hermana) o con mi crisis de dependencia afectiva. Y por experiencia propia o no, esas relaciones forzadas, son las que fracasan en muy poco tiempo.
Es triste ver la realidad, pero es así. No podemos ligarnos a cualquier persona que nos de un poquito de atención, y ya pensar que es el amor de nuestras vidas. Para estar bien con una persona, hay que estar bien consigo mismo, hay que tener cierta estabilidad. Y a esa estabilidad tiene que formarla uno, porque nadie va a poder hacerlo por vos (aunque eso creamos a veces).
Igual me veo complicada en ponerlo en práctica a todo esto, ya que soy la número uno en "engancharme" con gente que nada que ver. Y pongo engancharme entre comillas porque ni siquiera es que me enganche con ciertos chicos, sino que me obsesiono, me encapricho y me vuelvo idiota.  
Se ve que hay algo detrás de toda esa situación que me gusta... La persona que supuestamente quiero y necesito al lado mio no me da bola, escuchar canciones deprimentes, subir cosas tristes en tu página personal, hablar como si el chabón fuese una mala persona o esté haciendo las cosas mal, cuando en realidad somos nosotras... Es una suma de cosas que da como resultado cierto "sufrimiento", y nos encanta tanto hacernos las sufridas jaja.


A veces nos concentramos tanto en el final feliz, que no aprendemos a interpretar las señales, a diferenciar entre los que nos quieren y los que no... entre los que se van a quedar y los que se van a ir. Y quizá el final feliz no incluye un tipo maravilloso. Quizá el final eres tú, sola, recogiendo los pedazos y volviendo a empezar. Liberándote para encontrar algo mejor en el futuro. Quizá el final felíz solo consiste en seguir.

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